• Gabriela Rodríguez

Una parada en el estudio de Oswaldo Santana



La carrera de Arquitectura fue su primer acercamiento al mundo del diseño de interiores. Al graduarse de la Universidad Simón Bolívar, Oswaldo Santana se aventuró en el mundo del Diseño Gráfico. Tuvo la oportunidad de investigar, explorar y conjugar todo lo que sabía de branding, identidad, teoría de color y arquitectura, por lo que inevitablemente su destino se tropezó con el Diseño de Interiores. "Para mí el diseño de interiores atrapa lo mejor de esos dos mundos y de otros, porque también tiene mucha influencia de la moda y del arte". A partir de ese momento, encontró su expresión como creador. "Yo siento que la arquitectura y el diseño gráfico me ayudaron a construir mi identidad como diseñador de interiores".

Según Santana, el diseño de interiores es un campo amplio, que si bien es muy afín a la arquitectura, requiere preparación, sensibilidad y otros conocimientos complementarios. Ha tenido la oportunidad de asistir a varias ferias de diseño internacional y ver el prestigio y la valoración que tiene un diseñador de interiores. Es por ello que surge en él la inquietud de hacer lo que nadie había hecho: promover el diseño de interior, tender la mano sobretodo a esas nuevas generaciones. "La intención es que esto crezca cada vez más y crear una asociación de diseñadores de interiores que no solo reúna y respalde al diseñador, sino en promover y dar valor a la disciplina".


Oswaldo siempre he vivido del diseño, disfruta y valora el de los demás. Tiene como referentes a dos grandes de este mundo, Phillipe Starck y Marcel Wanders. "Diseñadores sin ninguna etiqueta que los encasille". Son versátiles y pueden pasar de diseñar un florero, a un gran hotel. Ambos cuentan historias a través de su diseño y eso es lo que Santana busca. El espacio perfecto es aquel que aún y cuando no sea del estilo de uno, se puede sentir que hay un balance entre lo estético y lo funcional, pero por sobre todo debe tener identidad, tiene que contarte algo y generar una emoción, una sensación agradable.

Cuando comenzó a ejercer decidió abrir las puertas de su estudio, como una tienda concepto, donde la gente lleve consigo más que un producto, una experiencia. "Mi esposa es mi socia y aliada, a ambos nos gusta el diseño y siempre estamos investigando, viajando, conociendo lugares. Además tenemos la fortuna de ser anualmente invitados al lanzamiento de las nuevas colecciones de las grandes marcas, por lo que siempre estamos sumergidos en un mundo de novedades y tendencias".


Este año, Oswaldo está participando en una nueva edición del International Design Awards. Ofrece una propuesta que mezcla un poco de diseño, moda y arte, rescatando el valor por lo hecho a mano. Participa con una muñeca artesanal, llena de imperfecciones y lleva un mensaje para las niñas: “no somos perfectos, pero somos bellos como somos”.

La idea surgió con el nacimiento de sus hijas. Buscaba trasladar lo que venían haciendo, hacia el diseño para bebés y niños. En Venezuela es un nicho desatendido, además de ser un universo infinito lleno de fantasía que permite crear y contar mil historias. "Diseñar para niños es fascinante y es retador".


Para Oswaldo Santana este es solo el principio de grandes retos. Es soñador, está lleno de proyectos y de grandes ideas. Las puertas de su estudio no solo están abiertas para visitas como la nuestra, sino para todo el que quiera salir con una experiencia de vida diferente.